Cada vez que pienso un lugar, el que se parezca al paraíso por mi
idealizado, busco aquello que inspire a mi alma a entrar en el propio conocimiento, desde otro estado en la
materia, al vincularme de forma física,
rozando la piel de una piedra, del manto liquido de un lago, la suavidad
o aspereza de una hoja, percibiendo en
cada ranura, la detección de otra forma de vida irreemplazable, al ella, estar
en armonía con mi espíritu, somos uno
conformando ampliando la verdad..
La existencia tiene sentido al descubrir que en un
lugar determinado sin espacio fisico, se instala el
mundo en que se desarrolla la fantástica e introspectiva vida de cada ser, el qué encierra su mundo, su universo.
Cada lugar pertenece a un estado en la creación, pero, al
tocar el sitio en que se desarrolla la vida de un ave, estando desde la
conciencia en su vuelo, uno logra abrir
la alas sin siquiera, moverlas para volar.
El cambio del ser humano en registrar la vida material como
una parte en el espíritu hace que no se consoliden las realidades existentes y
no colabore en el tratamiento para el
cual hemos de estar en este lugar, es decir puedo moverme a los sitios
inexplorados del planeta, pero respetando cada uno de los lugares que se estén manifestando en forma armónica y
pacífica,
No alterando su sistema, no invadiendo sus aromas,
replicando armonías, deslizando el espíritu
hacia todos los puntos, allí no existen
tierra y cielo, allí se elabora la forma de los sentidos, allí se terminan los
estados, sucumben la teorías y renace el único fulgor, El Amor, la única Dualidad, el aroma más
exquisito delicado y fuerte jamás concebido, el encastre, lo verdadero entre dos formas
complementarias afines creadoras. M.V.G.

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